Mientras en numerosos países occidentales el feminismo genera divisiones cada vez más profundas, España continúa destacando por el amplio respaldo social a este movimiento. Según una encuesta internacional elaborada por Ipsos y recopilada por Statista, el 51% de los españoles se define actualmente como feminista, una de las cifras más elevadas de Europa y del ...
Mientras en numerosos países occidentales el feminismo genera divisiones cada vez más profundas, España continúa destacando por el amplio respaldo social a este movimiento. Según una encuesta internacional elaborada por Ipsos y recopilada por Statista, el 51% de los españoles se define actualmente como feminista, una de las cifras más elevadas de Europa y del mundo.
Un liderazgo consolidado en Europa
La posición de España resulta especialmente significativa en comparación con otros países europeos. Aunque el apoyo al feminismo ha crecido en gran parte de Occidente durante las últimas décadas, pocos países registran niveles de identificación tan elevados.
España lleva años situándose entre las naciones con mayor respaldo al feminismo. Ya en 2017, más de seis de cada diez españoles afirmaban considerarse feministas, una proporción superior a la observada en la mayoría de las economías desarrolladas.
El impacto de una década de movilización social
El auge del feminismo en España no puede entenderse sin las grandes movilizaciones sociales de los últimos años. Las multitudinarias manifestaciones del 8 de marzo, la visibilización de la violencia machista y los debates sobre igualdad salarial o conciliación laboral han contribuido a situar la cuestión de género en el centro de la agenda pública.
Como consecuencia, el feminismo ha dejado de percibirse exclusivamente como una reivindicación política para convertirse en una identidad asumida por una parte importante de la sociedad.
Un apoyo que muestra signos de desgaste
A pesar de su fortaleza, los últimos datos reflejan una ligera pérdida de apoyo. El porcentaje de españoles que se identifican como feministas ha descendido del 55% al 51% en el último año.
La caída no supone un cambio drástico, pero sí apunta a una tendencia que también se observa en otros países occidentales, donde los debates sobre igualdad de género se han vuelto más polarizados.
La brecha entre hombres y mujeres jóvenes
Uno de los fenómenos que más preocupa a los expertos es la creciente diferencia entre hombres y mujeres jóvenes. Mientras las mujeres mantienen niveles elevados de apoyo al feminismo, entre los hombres jóvenes aumentan las posiciones críticas hacia el movimiento. Las redes sociales, la polarización política y la aparición de nuevos discursos sobre las relaciones de género han contribuido a ampliar esta distancia generacional.
Un referente europeo en transformación
Pese a estos cambios, España sigue ocupando una posición destacada en el panorama internacional. La identificación con el feminismo continúa siendo mayoritaria, algo poco habitual incluso entre las democracias occidentales más avanzadas.
La evolución de los próximos años permitirá comprobar si este liderazgo social se mantiene o si las nuevas dinámicas culturales terminan reduciendo el respaldo a uno de los movimientos que más ha marcado la transformación reciente de la sociedad española.
