En esta época, además, los aromas pueden ayudarnos a hacer una transición más gradual entre la frescura del verano y las notas más cálidas que asociamos al otoño. "En esta época de transición, en la que volvemos a habitar nuestros espacios de otra manera, es natural buscar decorar y ambientar ...
En esta época, además, los aromas pueden ayudarnos a hacer una transición más gradual entre la frescura del verano y las notas más cálidas que asociamos al otoño. "En esta época de transición, en la que volvemos a habitar nuestros espacios de otra manera, es natural buscar decorar y ambientar con aromas que nos aporten esa sensación de confort y bienvenida. Y si, además, podemos integrarlos en la propia decoración, conseguimos que el aroma forme parte de la experiencia del hogar", afirma Mylène Thioux, perfumista experta de Equivalenza.
Cómo ambientar nuestro hogar en otoño
Lo primero es ventilar bien antes de perfumar la casa. A estas alturas del año, todavía hace calor durante el día, mientras que por la noche las temperaturas empiezan a bajar, y eso hace que nuestros espacios cambien bastante a lo largo de la jornada. Abrir las ventanas a primera hora y dejar entrar el aire de la mañana ayuda a renovar el ambiente y partir de un espacio fresco antes de añadir cualquier aroma.
También es importante tener en cuenta que una misma fragancia no se comporta igual a las tres de la tarde que a las diez de la noche. Con el calor, los aromas se expanden más y pueden sentirse intensos, mientras que cuando refresca y cerramos las ventanas permanecen durante más tiempo en el ambiente. Por eso, en estos días puede funcionar mejor empezar con menos cantidad e ir ajustando según avance la tarde.
Otra opción es jugar con las diferentes estancias de la casa. En lugar de utilizar el mismo aroma en todas partes, podemos darle a cada rincón su propia personalidad: la entrada puede convertirse en una bienvenida, el salón en un espacio cálido y agradable donde apetezca quedarse y el dormitorio, en un pequeño refugio.
También podemos ir cambiando de fragancia cada pocas semanas. El olfato se acostumbra rápidamente a los aromas y, además, el otoño tampoco llega de golpe: todavía quedan días cálidos, mientras que las noches ya empiezan a refrescar. Podemos dejar que la fragancia evolucione al mismo ritmo, pasando poco a poco de aromas más ligeros a otros más cálidos. "Cuando pensamos en los aromas asociados al otoño, solemos ir directamente a notas cálidas, especiadas o amaderadas. Pero el cambio de estación no ocurre de un día para otro, y nuestro entorno tampoco tiene por qué hacerlo", explica la perfumista experta de Equivalenza.