¿Por qué cuesta tanto aceptar que la infiel sea ella y el hombre perdone?

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by Mirian Díaz
Pese a que creemos que somos más abiertos que nunca, a la sociedad aún le cuesta aceptar que la mujer sea la infiel y que el hombre sea capaz de perdonar
 

Presumimos de ser más abiertos y comprensivos que hace unos años. De hecho, si una mujer decide perdonar una infidelidad a su pareja no lo vemos tan mal, especialmente si se trata de un matrimonio con hijos. Sin embargo, ¿qué sucede cuando es al revés? Es decir, ¿somos igual de tolerantes cuando la infiel es ella y quien perdona es el novio o el marido?

Podemos ver un ejemplo claro es el caso de Kristen Stewart que fue infiel a su pareja, el también actor Robert Pattinson, con el director de Blancanieves y la leyenda del cazador, que en esos momentos estaba casado. Mucha gente opinó al respecto y no vieron bien que el joven perdonara a la que entonces era su pareja. Hasta el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se permitió el lujo de opinar, diciendo que él podía aspirar a algo mejor. En cuanto a Kristen, tuvo que soportar una humillación pública y pedir perdón a su pareja a través de un comunicado.

¿La sociedad condena con la misma intensidad cuando engaña la mujer?

Tanto el cine como la televisión llevan muchos años mostrándonos infidelidades de hombres, que en ocasiones han sido perdonadas por la mujer. La sociedad condena el desliz pero entiende que es una falta que el hombre puede cometer por su instinto.

Antes que la ley del divorcio entrara en acción, las mujeres no tenían más remedio que aguantar el engaño y asumir que los hombres podían permitirse ese "capricho". Por aquel entonces, la mujer era ante todo madre, algo incompatible con la infidelidad. El caso del hombre era muy diferente, pues tener varias aventuras sexuales estaba considerado como un símbolo de virilidad. Con el tiempo hemos podido cambiar esta perspectiva, pero aún cuesta mucho asumir que una mujer pueda ser desleal.

En televisión tenemos el caso de Christofer y su pareja Fani. La isla de las tentaciones significó un antes y un después en su relación de pareja. La joven le fue infiel a su pareja con un chico, cuya misión era precisamente tentar a las chicas con pareja. Finalmente, Christofer decidió perdonar a su chica y acabó pagando el pato de los espectadores que reprochaban su actitud. El joven acabó confesando que tuvo que dejar su trabajo porque la gente se mofaba de él, e incluso Gonzalo, uno de sus amigos de concurso, decidió dejar de hablarle hasta que decidiera dejar a su pareja.

Las trabas sociales que acompañan a la infidelidad femenina

Realmente hemos evolucionado como sociedad, pero aún nos queda mucho camino por recorrer. Que una mujer disfrute de su sexualidad no está bien considerado, pero aún es peor cuando es ella la infiel y no su pareja.

A las mujeres se las condena más porque la gente aún considera que el hombre tiene unas necesidades fisiológicas diferentes. De hecho, si un hombre sufre y expresa dolor o afecto es algo que descoloca bastante. Si por el contrario expresa rabia, incomprensión y resentimiento se tolera mejor.

A las mujeres se les educa para ser empáticas y básicamente para saber perdonar y encajar una infidelidad. En el caso de los hombres, la vulnerabilidad y lo emotivo parecen no tener cabida en su mundo.

Lo cierto es que los hombres no son más infieles o promiscuos que la mujer, lo único que sucede es que ésta actúa con más discreción y cuando engaña no lo cuenta porque siente vergüenza.

Además, socialmente está mal visto que un hombre sea infiel, pero aún más que perdone una infidelidad a su mujer. Incluso hay hombres que, a pesar de haber engañado varias veces a sus parejas, no han perdonado cuando han sido ellas las que han cometido un desliz.

En estos caso, el ego hace acto de presencia pues socialmente está peor visto. Sin embargo, en ocasiones una infidelidad puede reforzar a una pareja y, tras la crisis, el vínculo entre ellos puede fortalecerse, tanto si el desliz es cometido por un hombre como por una mujer.