¿Por qué estamos siempre a dieta?

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by Carmen Reija- Farmacéutica y divulgadora sanitaria
Desear ser perfectos y ajustarnos a los cánones de belleza de la sociedad en la que vivimos nos obligan a ser muy exigentes con nuestro cuerpo y nuestras medidas. Esta sensación se incrementa en quienes viven siempre pendientes de su dieta.
 

¿Por qué la comida nos hace disfrutar?

A todos nos gusta comer porque produce un placer al que no estamos dispuestos a renunciar. La combinación de grasa y azúcar activa los receptores cerebrales de dopamina y opioides, lo que provoca una cierta euforia. Cuando hacemos dieta eliminamos esta combinación y el disfrute de la comida, complicándose su seguimiento.

¿Por qué hacemos dieta?

En general, se destacan dos motivaciones:

-La principal suele ser estética. Vivimos sometidos a los condicionantes sociales que determinan cuáles son las medidas ideales. Ello nos obliga a realizar restricciones alimentarias que consideramos idóneas para alcanzar ese objetivo.

-Para otros, la salud es lo que importa y asumen que conseguir un buen tipo es un postulado de salud. Saben que un alto IMC –junto con otros parámetros médicos- provoca problemas como la diabetes, la hipertensión, molestias articulares, dolencias relacionadas con el páncreas, el corazón, el aparato músculo-esquelético y otros.

Siempre estoy a dieta

Somos conscientes de que adelgazar resulta complicado, pero nos empeñamos en lograrlo. Sin embargo, se ha comprobado que quienes mantienen siempre restricciones alimenticias no consiguen su objetivo porque el organismo se adapta a la ingesta y no pierden el peso deseado.

Debemos convencernos de que es imposible perder en un mes los quilos acumulados a lo largo del año y tampoco se puede vivir eternamente a dieta porque nos amargaríamos.

Peligrosa actitud

La dieta puede convertirse en una obsesión y perjudicar a quien la realiza a todos los niveles. Se desarrollan trastornos alimentarios (como la anorexia) que generan graves problemas de salud.

La dieta estricta y continuada no resulta recomendable. Es necesario acudir a un especialista y realizar una ingesta de comida saludable que incluya alimentos de todos los grupos, alejando el temido "efecto rebote" que nos llevaría al punto de partida y a reiniciar la dieta, lo que nos induciría a pensar que "siempre estamos a dieta".

Yo no lo consigo

Algunas personas comen de todo y no engordan, mientras que a otras parece engordarlas hasta el aire que respiran. Este fenómeno tiene una explicación científica, pues se cree que en nuestro ADN existen genes engordantes que han permitido la supervivencia de la especie humana. De modo que no sólo se es gordo por los malos hábitos alimenticios, sino por nuestra propia naturaleza.

Metabolismo y edad

Ambos factores influyen, pues las pautas dietéticas válidas a los veinte años son poco eficaces a los cuarenta y completamente inútiles a los sesenta. Por eso, aunque es importante seguir los consejos generales, no debemos olvidar que, al ser muy diferentes los niveles hormonales en cada etapa, los resultados van a ser dispares.

Estado de ánimo

El estrés, la depresión, el insomnio, etc., influyen en el peso. Es fundamental que el estado de ánimo sea positivo para lograr un equilibrio interno que mantenga los adecuados niveles hormonales.

Intolerancias a los alimentos

Las intolerancias a los alimentos, que en ocasiones pasan desapercibidas, pueden provocar un aumento de peso incontrolable, así como problemas de digestión, retención de líquidos, etc., que hacen muy difícil el adelgazamiento.

Tratamientos farmacológicos

Inciden también los tratamientos farmacológicos, no sólo por sus efectos secundarios, sino también por las interacciones con otros fármacos y con determinados alimentos.

Enfermedades

Ciertas enfermedades como la diabetes o las relacionadas con la glándula tiroidea provocan un aumento de peso, aunque, al tratar la patología, recuperarás tus medidas.