Pueblos bonitos para una escapada de otoño a menos de dos horas de Barcelona

Sofía Borrás

El otoño invita a cambiar la playa por caminos entre bosques, calles de piedra y pueblos donde todavía apetece sentarse en una terraza al sol. Y no hace falta organizar un gran viaje para disfrutar de unos días de desconexión: a menos de dos horas de Barcelona hay pueblos medievales, localidades junto al mar y pequeños municipios de montaña perfectos para una escapada de un día o un fin de semana.

24/09/2026

Rupit: piedra, bosque y cascadasA aproximadamente una hora y media de Barcelona, Rupit i Pruit es uno de esos pueblos que parecen diseñados para una escapada de otoño. Sus calles empedradas, casas de piedra y el conocido puente colgante forman uno de los conjuntos más característicos del Collsacabra.El paseo por ...

Rupit: piedra, bosque y cascadas

A aproximadamente una hora y media de Barcelona, Rupit i Pruit es uno de esos pueblos que parecen diseñados para una escapada de otoño. Sus calles empedradas, casas de piedra y el conocido puente colgante forman uno de los conjuntos más característicos del Collsacabra.

El paseo por el casco antiguo puede combinarse con alguna ruta por los alrededores, como la que conduce hasta el Salt de Sallent. Eso sí, el caudal de la cascada depende mucho de las lluvias, por lo que conviene comprobar las condiciones antes de hacer la excursión.

Ideal para: naturaleza, senderismo y pueblos medievales.

Besalú: una vuelta a la Cataluña medieval

El puente románico sobre el río Fluvià es la imagen más reconocible de Besalú, pero merece la pena cruzarlo y perderse después por las calles del casco histórico.

El antiguo barrio judío, las iglesias románicas y el conjunto medieval convierten la localidad en una buena opción para una excursión cultural. Está aproximadamente a una hora y media en coche desde Barcelona.

En otoño, además, se puede combinar la visita al pueblo con una ruta por algunos de los paisajes de la Garrotxa.

Ideal para: historia, arquitectura y gastronomía.

Mura: un pequeño pueblo entre montañas

Dentro del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac encontramos Mura, un pequeño municipio de calles estrechas, casas de piedra y rincones medievales.

Está a alrededor de una hora de Barcelona y permite combinar el paseo por el pueblo con diferentes rutas por el entorno natural. Es una alternativa interesante para quienes buscan una escapada corta sin pasar buena parte del día conduciendo.

Ideal para: una excursión de un día y contacto con la naturaleza.

Cardona: castillo, calles medievales y montaña de sal

A poco más de una hora de Barcelona, Cardona permite montar una escapada bastante completa. Su castillo domina el municipio desde lo alto y el casco histórico conserva buena parte de su trazado medieval.

Uno de sus grandes atractivos es la Montaña de Sal, que se puede visitar mediante un recorrido por el interior de las antiguas instalaciones mineras. Es, además, una opción especialmente interesante para una escapada familiar.

Ideal para: historia, patrimonio y planes con niños.

Sitges: todavía hay tiempo para disfrutar del mar

El otoño no significa necesariamente renunciar a la costa. Sitges, a unos 40 minutos de Barcelona, permite combinar un paseo junto al Mediterráneo con el casco antiguo, sus calles blancas y diferentes propuestas culturales. También es uno de los destinos más sencillos si no queremos coger el coche, ya que cuenta con conexión ferroviaria directa desde Barcelona.

En septiembre y principios de octubre, si el tiempo acompaña, todavía se puede aprovechar la playa, pero también disfrutar del pueblo sin que toda la escapada tenga que girar alrededor del mar.

Ideal para: una escapada improvisada, cultura y paseo junto al mar.

Tossa de Mar: Costa Brava también en otoño

Otra opción para quienes prefieren combinar mar y patrimonio es Tossa de Mar. Su Vila Vella amurallada, situada junto al Mediterráneo, es uno de sus principales atractivos y convierte el paseo por el casco antiguo en el eje de la visita.

Está aproximadamente a una hora y cuarto o una hora y media de Barcelona, dependiendo del tráfico y del punto de partida.

Fuera de los meses de mayor afluencia turística, caminar por sus calles y recorrer el litoral puede convertirse en un plan de otoño especialmente agradable.

Ideal para: mar, patrimonio y gastronomía.

Peratallada: una escapada entre calles de piedra

Si buscamos un escenario medieval, Peratallada, en el Baix Empordà, es otra de las opciones que merece la pena tener en el radar. El núcleo conserva calles estrechas y empedradas, casas de piedra y elementos defensivos que permiten hacerse una idea de su pasado medieval.

Su ubicación permite, además, combinar la visita con otros pueblos del Empordà como Pals o Monells y convertir una excursión en una pequeña ruta por la comarca.

Ideal para: pueblos con encanto, gastronomía y escapadas en pareja.

¿Cuál elegir?

La buena noticia es que no hace falta esperar a un puente para disfrutar de cualquiera de ellos. Rupit, Mura o Cardona funcionan muy bien para una excursión de un día; Besalú y Peratallada permiten montar una ruta por varios pueblos; y Sitges o Tossa de Mar son alternativas para quienes todavía quieren aprovechar los últimos días cálidos junto al Mediterráneo.

Y si hay una época del año especialmente adecuada para recorrer estos pueblos con calma, el otoño es una de ellas: temperaturas más suaves, paisajes que empiezan a cambiar de color y, en muchos casos, menos afluencia que durante los meses centrales del verano.

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